Han hecho volver 30 años atrás a la gran mayoría de la
sociedad española: a las mujeres. Vivíamos en un país en el que cada mujer era
libre de qué hacer con su feto. Si dejar que sobreviva en su vientre con su
posterior nacimiento o, si no le convenía, interrumpir el embarazo y producir
un aborto. Éramos el referente europeo, éramos un país avanzado y adaptado al
siglo XXI que vivimos. Muchos políticos, que están en la cúpula del poder,
quieren negar esto, imponiendo medidas características de mitad del siglo XX,
llegando a rozar la dictadura. Medidas con la cuales se ven reducidas las
libertades de muchos sectores de la sociedad. En un principio fueron los
manifestantes, con la ley anti-protesta (a la cual le debo una entrada en este
blog), ahora son las mujeres. Estas mujeres que con la Segunda República
consiguieron su derecho a voto, con la llegada de la democracia adquirieron la
libre decisión de hacer lo que se les antoje con su embarazo, y que con la
llegada de este gobierno al poder ven como les es prohibido un derecho: el
aborto.
Estamos dando pasos de gigante, sí, pero hacia atrás. Nos
han puesto la marcha atrás en el coche, y vamos a toda pastilla. Nos meteremos
una buena castaña como no frenemos a tiempo. Este gobierno es incapaz de
escuchar a sus ciudadanas (y ciudadanos, que en esto no son protagonistas, pero
que tienen su papel).
Ahora es cuando el “mentecerrá” de turno (concepto de
cosecha propia) dice que abortar es un delito, ya que estás asesinando a un ser
humano. Primero, estas personas cuando dicen esto están muy, muy, pero que muy
mal informadas y equivocadas (una hazaña muy común). Hasta determinado tiempo,
el cual no es poco, el ser que se desarrolla en el vientre de la mujer no es un
ser humano. Se le considera una célula, llamada “feto”. Entonces ahora interrumpe
el “mentecerrá” y dice: “Pero una célula es un ser vivo”. Y una vaca también, y
bien que nos comemos su carne. Y las bacterias también, y bien que nos
medicamos para eliminarlas. Creo que con este argumento nos basta para
desacreditar a este tipo de personas. Pero esta gente es muy cabezota, y no les
basta. Por eso siguen insistiendo estos “mentescerrás”. Les daré un argumento
mucho más breve y conciso. Que se imaginen que a su hija, hermana, sobrina,
novia, o mejor amiga violada. Y no se demuestra que ha sido una violación. Esta
mujer, no puede abortar. Otro argumento. Si el niño que crece dentro del cuerpo
de la mujer tiene una malformación que puede permitir la supervivencia de la
mujer y del bebé, no puede abortar. Que vengan a mi casa y que me expliquen
cómo podría mantener una familia a un minusválido, después de todos esos
ajustes y recortes que están realizando en las ayudas de la dependencia. Que
vengan y me lo expliquen, porque no lo llego a comprender.
Hablemos ahora del personaje protagonista de esta obra:
Alberto Ruiz-Gallardón. También llamado el “progre” del PP. Bueno, hasta ahora.
Se vendió y se ha vendido como el más izquierdista dentro de la derecha, cosa
que gustaba a mucha gente y por eso ha llegado a donde ha llegado. Pero el
ansia del Partido Popular para cambiar esta ley del aborto ha llegado a nuestro
querido Alberto. No sabemos si fue él el que promovió esta reforma, o fue desde
más arriba, o la presión generalizada del gobierno. Tenemos dos opciones: Uno.
Que haya sido así de conservador toda su vida, y que para ganarse el voto de la
juventud haya adquirido una postura menos conservadora. Y que ahora haya dado
rienda suelta a su personalidad más pepera. O dos. Que la ambición del gobierno
del Partido Popular haya hecho un lavado de cerebro a Gallardón, que hace que
ahora se crea el más conservador del país. Que en estos momentos roza el
título.
Luego ves a los países de alrededor mandar cartas formales a
la Moncloa, quejándose del retroceso realizado, reclamando la permanencia de
esa libertad y derecho de las mujeres. Esas mujeres, que tendrán que volver a
hacer lo que nuestras abuelas. Tendrán que hacer un viaje a otro país y pagar a
una clínica privada (para muchas un hecho impermisible por la situación
económica).
Para terminar, quería destacar una imagen. La de las mujeres
diputadas del Partido Popular. Aplaudiendo en el Congreso de los Diputados su
propio recorte de derechos. Cómo se nota que son señoritas de familia bien, y
que nunca tendrán ese problema que aparentemente sólo tienen las mujeres
barriobajeras. No lo digo yo. Lo dice esta imagen.

enhorabuena por el articulo, me gusta mucho la manera de redactar y las ideas q aportas... Un abrazo, Pat
ResponderEliminar