sábado, 19 de octubre de 2013

Desahucio, luego existo - "Un drama social"

Nació el 28 de Julio de 1975, en el Hospital la Princesa, en el centro de la capital española: Madrid. En su ficha de nacimiento ponía que su nombre era Carlos Rodríguez Mateo, pero desde que vino al mundo todo el mundo le llamaría Charles. Nació en el seno de una familia de alto rango económico, sin aparentes problemas. Vivirá en un chalet a las afueras de Madrid y estudiará en un colegio privado, con uniforme y actividades extraescolares de todo tipo, teniendo una vida escolar de lo más acomodada y ajetreada. Luego pasará a un instituto concertado, donde hará sus verdaderas amistades y aprenderá la mayoría de las cosas para poder sobrevivir en la sociedad de los años 80. A partir de dicha década se desata una crisis económica que afectará a toda España, los precios suben, el paro sube, y los sueldos disminuyen; esto obliga a los padres de Charles a meterlo en un instituto público, donde tendrá pequeños problemas de adaptación, pero que poco a poco irá ajustándose a este tipo de educación más precaria que a la que estaba acostumbrado. Terminó con pocas dificultades BUP y más tarde COU, se graduó y comienzó una nueva etapa de su vida en la universidad, donde estudiará Derecho. A su misma clase de Historia asiste Marta, con la que saldrá durante meses y posteriormente se casará. Marta es una chica de familia ordinaria y normal, con padres funcionarios y con un apartamento en Alcalá de Henares, en una posición social más abajo que Charles; había estudiado en el colegio e instituto público de su ciudad, en aquel momento era un lujazo para su familia que pudiera ir a la universidad. Con ella pasará momentos inolvidables dentro y fuera del campus. Se independiza de sus padres, deja de vivir en ese “chaletazo” a las afueras de la capital para vivir con Marta en un ático en la Gran Vía de Madrid, un pisito al estilo de los catálogos de IKEA. Hasta ahora los padres de Charles pagaban el alquiler de su piso, pero el padre se jubiló, y la pensión no le llegaba para pagarle a su hijo el alquiler, cosa que le obligó a buscar trabajo. Hasta entonces vivía como un rey: se había sacado la carrera de Derecho, tenía su titulación, tenía su piso, tenía a su novia, pero no contaba con la jubilación de su padre; era simplemente un “niño mimado”.

Entrábamos ya en el nuevo siglo, con nuevas inquietudes, con el supuesto “Efecto 2000” que paralizaría a todo el mundo digital. Charles tenía trabajo en un buffet de abogados, cerca de su casa; Marta también encontró trabajo, como dependiente en una tienda de moda. Con la llegada del Euro se casaron y tuvieron dos hijas: Carlota y Marta. Las primeras ojeras y arrugas ya iban apareciendo con la llegada de las niñas a aquel apartamento, que ya habían hipotecado. Las niñas tuvieron una vida similar a la de su padre Carlos: guardería y colegio privado de uniforme y actividades extraescolares de todo tipo. La casa fue acomodándose a las necesidades de las dos pequeñajas, el salón se llenó de juguetes, en la cocina dominaban los potitos y los biberones, y en aquella habitación que estaba llena de trastos cuando vivían solos ahora habían dos cunas y dos cambiadores. Aquella familia era feliz.

Llegó 2008, las niñas entraban en el colegio por primera vez después del verano, Carlos y Marta vuelven al trabajo, y una crisis económica estalla en Estados Unidos, la burbuja inmobiliaria explota en España, el paro empieza a aumentar, las bolsas se desploman y aparece un nuevo término en la vida económica: la prima de riesgo. La sociedad española empieza a decaer de una forma abismal y varios países de la Unión Europea son rescatados. La familia Rodríguez contempla esta crisis sin que afecte demasiado a su situación económica. El sueldo de Charles se mantiene, pero a Marta le disminuyen las vacaciones y no cobra horas extras. Algunos caprichos de Carlota y Marta ya no podían ser posibles. Conforme van pasando los meses, la hipoteca sube, y Charles empieza a tener pequeños problemas con su trabajo: le quieren aumentar el horario sin un aumento de sueldo. Al final, Charles casi no veía a sus hijas entre semana y tenían pequeños problemas para llegar a fin de mes. La tienda en la que trabaja Marta cierra, y Marta se une a los millones de parados que existían en toda España en aquel momento. Charles y Marta nunca lo habían pasado tan mal económicamente hablando. El padre de Carlos fallece poco después de que Marta haya sido despedida, ya no contaban con el pequeño apoyo económico que tenían de su padre. Las cosas se iban complicando, y se ven obligados a sacar a sus hijas del colegio privado y meterlas en el colegio público del barrio; las niñas estaban viviendo una situación similar a la que vivió su padre en los años 80. Conforme pasan los meses el sueldo de Carlos va bajando, hasta llegar al límite de ser despedido con un ERE de su empresa. Ahora mismo, los Rodríguez eran una familia con todos sus componentes en paro, al igual que un gran porcentaje de familias españolas.

La cosa se fue estabilizando, y los dos cobraban el paro mensualmente, pero a Marta le quedaba un mes de desempleo: tenia que conseguir un trabajo urgentemente. A Charles y a Marta no les podía ir peor aparentemente. Amanece una mañana cualquiera, Marta se encarga de llevar a sus hijas al colegio, y Carlos empieza una nueva jornada de reparto de currículums por la zona y más allá. Cuando Marta llega a casa, recoge las cartas, todo son facturas, facturas y más facturas. Pero hay una carta diferente, una carta del banco. Marta la abre, y lee lo peor que podía leer en aquellos momentos… El banco iba a retirar su vivienda el próximo 15 de octubre de 2012 por el impago de la hipoteca; en un dialecto más común: iban a ser desahuciados. El mundo se le cayó encima, no pudo resistirlo y se echó a llorar al sofá. ¿Quién diría que llegarían a esta situación? Llevaban años viendo en la tele los desahucios y pensando: “menos mal que no nos pasará a nosotros”, y la realidad había llamado a su puerta. Llegó Charles a casa, y la noticia hizo efecto similar que a Marta, los dos estaban desolados… ¿Dónde irían a dormir a partir del 15 de octubre?


Llegó el día, marcaba en el calendario 15 de octubre. La familia Rodríguez no pensaba irse de su casa, ni mucho menos. La policía llegó puntual, pero una masa de gente intentó impedir el desahucio, todos ellos llevaban carteles y pancartas con el lema “Stop desahucios” y frases originales contra los bancos, pero aquello no sirvió de nada… La policía los echó de su hogar a la fuerza, dejando atrás tantos y tantos recuerdos que la hipoteca sin pagar se había llevado. Ahora la familia Rodríguez vive en un piso prestado de un amigo de Carlos, pero Marta ya no tenía ingresos y a Charles le quedaba apenas tres meses para agotar el desempleo. Esta situación la viven hoy en día miles y miles de familias en España, es un drama social. Al día se producen alrededor de 300 desahucios en toda España, al día alrededor de 300 familias se quedan sin casa, al igual que Charles, Marta, Carlota y la pequeña Marta.

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